Los grandes l?deres de s? mismos saben que el conflicto no siempre es una mala cosa. La verdad es que los argumentos son una parte natural e inevitable de la vida laboral. Los l?deres que los evitan lo hacen a su propio riesgo. De hecho, siempre y cuando no dejemos que los argumentos salgan de la mano y se conviertan en partidos de gritos in?tiles, en realidad tienen una serie de ventajas.